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Tiempo de Pantalla Antes y Después de Terapia: Una Mirada Más Realista para las Familias

Dec 9, 2024
6 min read

Updated: Oct 3


Actualizado en octubre de 2026: Este artículo fue publicado originalmente en 2024 y ha sido actualizado para reflejar la evidencia y las recomendaciones actuales sobre el uso de pantallas en niños. A medida que la investigación evoluciona, nuestras recomendaciones también deben hacerlo. Hoy hablamos menos de pantallas “buenas” o “malas” y más de calidad, contexto, conexión y balance.

Las pantallas son parte de nuestra vida.


Sirven para entretener, aprender, hablar con la familia que vive lejos, sobrevivir un viaje largo en carro… y sí, a veces para que mamá o papá puedan terminar la cena en paz.


En Brainstorm no queremos que las familias se sientan culpables por usar pantallas.


Pero hay una pregunta que escuchamos con frecuencia:


“¿Es buena idea que mi hijo use el teléfono o la tableta justo antes o después de terapia?”


La respuesta es: depende.


La evidencia actual nos invita a mirar mucho más que simplemente cuántos minutos pasa un niño frente a una pantalla. Importan también el contenido, la edad del niño, cómo se usa la tecnología, si un adulto participa y, especialmente, qué actividades está reemplazando ese tiempo de pantalla. Las recomendaciones más recientes de la American Academy of Pediatrics adoptan precisamente esta mirada más amplia.


Children using electronic devices on stadium steps

1. Piensa en la transición antes de terapia


Imagina que estás viendo tu serie favorita y, justo en la mejor parte, alguien apaga la televisión y dice:


“¡Listo! ¡Nos vamos!”


Probablemente tampoco estarías muy feliz.


Para algunos niños, pasar directamente de una actividad muy preferida —como un videojuego, una tableta o un programa favorito— a una sesión de terapia puede ser difícil.


Eso no significa necesariamente que el cerebro esté “sobreestimulado”.


Muchas veces estamos viendo simplemente una transición difícil entre dos actividades muy diferentes.


Antes de terapia, cuando sea posible, puedes probar con actividades más fáciles de terminar:


📚 Mirar un cuento.

🚗 Jugar con un carrito.

🎵 Escuchar música.

🧩 Hacer un rompecabezas pequeño.

💬 Hablar sobre lo que van a hacer.


No buscamos que el niño llegue “perfectamente regulado”.


Solo queremos facilitar un poquito la transición.



Family enjoying nature by a lake without electronics

2. Protege oportunidades para conversar


Como patólogos del habla y lenguaje, una de nuestras principales preocupaciones no es solamente la pantalla.


Es lo que puede dejar de ocurrir mientras la pantalla está presente.


Los niños pequeños aprenden muchísimo a través de conversaciones de ida y vuelta, juegos, sonidos, gestos, miradas, canciones y experiencias compartidas.


Un estudio longitudinal publicado en JAMA Pediatrics siguió a niños entre los 12 y 36 meses y encontró que una mayor exposición a pantallas se asociaba con menos palabras escuchadas de los adultos, menos vocalizaciones infantiles y menos intercambios conversacionales. Esto muestra una asociación, no prueba que las pantallas por sí solas causen dificultades del lenguaje. JAMA Network


Por eso, en lugar de pensar:

“Las pantallas son malas para el lenguaje.”

Prefiero que las familias se pregunten:

“¿Tenemos suficiente espacio durante el día para hablar, jugar, leer, movernos y conectar?”


Esa pregunta es mucho más útil.


A family of four walking through a lush green field.

3. Aprovecha el momento después de terapia


Aquí también queremos corregir una idea del artículo original.


No existe buena evidencia de que mirar una pantalla inmediatamente después de terapia “borre” lo aprendido o interrumpa una ventana especial de aprendizaje.


Pero esos primeros minutos después de una sesión sí pueden ser una excelente oportunidad para conectar la terapia con la vida cotidiana.


Por ejemplo, la terapeuta puede decirte:

“Hoy estuvimos practicando palabras con /s/.”

Y camino a casa pueden descubrir:

“¡Mira! Sol empieza con nuestro sonido.”


O quizás tu hijo trabajó palabras para pedir ayuda y más tarde puedes modelarlas naturalmente durante una rutina.


No necesitas convertir el camino a casa en otra sesión de terapia.


De hecho, algunos niños necesitan silencio, movimiento o simplemente descansar después de trabajar.


La idea es mucho más sencilla:


Cuando podamos, dejemos un poquito de espacio para conectar, conversar y llevar lo aprendido a situaciones reales.



4. No todo el tiempo de pantalla es igual


Este es uno de los cambios más importantes en la conversación actual sobre tecnología y desarrollo infantil.


No es lo mismo:

  • mirar videos rápidamente uno tras otro,

  • ver un programa apropiado para la edad,

  • hablar con los abuelos por videollamada,

  • jugar un juego interactivo con un adulto,

  • o ver juntos un programa y conversar sobre lo que está sucediendo.


Una revisión sistemática y metaanálisis de 42 estudios con casi 19,000 niños encontró que una mayor cantidad de exposición a pantallas se asociaba con menores habilidades de lenguaje, mientras que el contenido educativo de mayor calidad y ver las pantallas acompañado de un adulto se asociaban con mejores resultados de lenguaje. PubMed


Eso no significa que necesites sentarte junto a tu hijo durante cada minuto que vea televisión.


Eso tampoco sería realista.


Pero nos recuerda que la calidad y el contexto importan.


Además de preguntarte:

“¿Cuánto tiempo lleva mirando la pantalla?”

Puedes preguntarte:

¿Qué está viendo?

¿Para qué estamos usando la pantalla en este momento?

¿Puede conectarse lo que está viendo con algo de la vida real?

¿Está dejando suficiente espacio para jugar, dormir, moverse y relacionarse con otras personas?



5. Cuando puedas, mira con él

Una forma sencilla de hacer que una experiencia digital sea más interactiva es participar de vez en cuando.


No necesitas hacer preguntas constantemente.


Simplemente comenta.


Si aparece un perro:

🐶 “¡Mira ese perro!”

Si un personaje se cae:

“Oh no… ¡se cayó!”

Si están cocinando:

“¡Nosotros hicimos pancakes esta mañana!”


También puedes llevar la experiencia fuera de la pantalla.

¿Vieron animales? - Después pueden jugar con animales de juguete.

¿Escucharon una canción? - Cántenla durante el baño.

¿El personaje preparó comida? - Hablen sobre los ingredientes durante la merienda.


La investigación actual respalda una mirada más contextual al uso de medios digitales y reconoce que la participación del cuidador puede hacer que la experiencia sea diferente para el niño. American Academy of Pediatrics



5 ideas sencillas para antes o después de terapia

No necesitas preparar actividades especiales.


1. Un cuento: Deja que tu hijo lo escoja. Ni siquiera tienes que leer todas las palabras.

2. Música: Canten juntos o simplemente escuchen una canción favorita.

3. Movimiento: Caminen, salten, estírense o den una vuelta afuera.

4. Un juguete sencillo: Carritos, figuras, crayones, bloques o algún juguete pequeño puede hacer más fácil el tiempo de espera.

5. ¡Nada!: Sí. Nada. Los niños tampoco necesitan estar entretenidos cada segundo. Mirar por la ventana, caminar hasta la oficina, descansar en el carro o simplemente estar juntos también está bien.



Entonces… ¿hay que prohibir las pantallas antes de terapia?


No.

En Brainstorm no creemos en crear reglas rígidas que ignoren cómo funciona la vida real.


Si tu hijo vio televisión camino a terapia, la sesión no está arruinada.


Si después de una cita difícil necesitaste darle el iPad mientras regresaban a casa, tampoco hiciste nada terrible.


La meta es simplemente ser un poco más intencionales.


Cuando sea posible, deja espacio alrededor de la terapia para:

💛 conversar,

💛 jugar,

💛 moverse,

💛 descansar,

💛 y conectar.


Y si ese día también hubo pantallas, está bien.

Brainstorm Speech Therapy home

La idea más importante


La investigación actual nos da un mensaje mucho más completo que simplemente:

“Las pantallas son malas.”


En su lugar, podemos pensar:


💛 Protege oportunidades para conversar y jugar.

💛 Escoge contenido de calidad cuando sea posible.

💛 Acompaña a tu hijo algunas veces.

💛 Conecta lo que ve con experiencias de la vida real.

💛 Observa qué otras actividades está reemplazando la pantalla.

💛 Crea transiciones predecibles.

💛 Y, sobre todo, deja la culpa a un lado.


No se trata de hacerlo perfecto.


Se trata de encontrar un balance que funcione para tu hijo y tu familia.


☕ En Brainstorm siempre volvemos a lo mismo:


Conexión antes que perfección.


Hasta la próxima,


Tu Terapeuta del Habla y Lenguaje,


Irene Gutiérrez

Patóloga Bilingüe del Habla y Lenguaje

Fundadora de Brainstorm Speech Therapy


Referencias y recursos adicionales




1 Comment


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